Cada día, un reto nuevo. Verse y no reconocerse; optar por seguir cambiando.
Me hablan de amor y sonrío: suspiro y siento envidia. De la sana, como un tomate cherry que brilla al sol. Nadie sabe nada ya. Me entretengo tejiéndome y luego me olvido de acabar.
Siempre con ese hilo colgando.
Una vida a medio hacer, entre dos aguas que me ignoran. No me entiende nadie, ni quiero que nadie lo haga. Entenderme es aburrirme, porque "yo soy así". ¡Tópico típico para el niño malcriado--
Pero yo he convertido mi mundo. Lo he moldeado a placer: la grasa, en músculo y nada; el tabaco, en aire limpio y paciencia; el alcohol, en agua y zumo y tés y leche; los helados, en fruta y ensaladas;
yo, yo mismo, en... Shhht.
Allá a lo lejos, demasiado lejos, unos ojos miran a alguien que no soy yo. O no miran. No saben verme, o no quieren. No importa, el resultado es el mismo, ¿no? Claro.
No importa, no me viene de aquí. Un fracaso más o menos se pierde en esta espiral de cambios.
¿Entiendes ahora? ¿Entiendes por fin?
- Nueva novela, espero acabarla este mismo verano.