martes, 10 de agosto de 2010

(Por qué) callas y te vas. II

"¡Qué solos se quedan los vivos!"
y el sol se ríe, en lo alto.
Es triste saberse triste
y no poder remediarlo.

Qué solos se quedan los vivos,
¿eh? Con pedazos en las manos
de algo -no sé, tú dirás-;
de nada y un pálpito.

Tic, tac, campanadas de reloj.
Tic, tac, donde tú vayas
no voy. O sí. O tac.
Tic. O no, ¡qué sé yo!

Me miras y sonrío
y callas. No lo entiendes.
Cómo vas a entenderlo.

La magia de una llamada
que no llega, no llega.
Tic, tac, tic, tac.

Qué solos se quedan...

Ah.




posdata: recuerdo de una tarde inolvidable en plaza España: ¡campeones del mundial! Qué fácil parece todo en esos momentos.

7 comentarios:

Pluma Roja dijo...

Muy buen poema, me gusto bastante.

Saludos cordiales.

Kuroneko-kun dijo...

Que bo que està el tio de la foto, no? x'D

Kuroneko-kun dijo...

I a part de lo anterior.
Es frustrant lo que es sent al notar que el temps avança sense tu, oi? :S

Però res es per sempre. =_=

NV BALLESTEROS dijo...

Me gusto mucho, que terrible es estar esperando la llegada o la llamda de quien se ama...


Besos

Julieta dijo...

Qué foto!!!! genial, Vic.

Iván Jimenez dijo...

Si es triste saberse triste pero siempre se puede remediar, despues de todo los seres humanos estan configurados para ser felices n.n

Alexander dijo...

Me da escalofrios el sonido que le das a tu poema. A veces ironico, a veces tierno.
Tienes razon: que triste es saberse triste.
Un abrazo.