Muerte de un mundo. Otro nace justo al lado.
Muerte y vida comparten el mismo objeto. El mismo juguete. ¿Qué soy yo, sino un objeto vivo? Un día, espero que lejano, moriré. Claro. Pero saberlo me hace doblemente poderoso. Porque sé que el camino acaba antes o después, y porque soy capaz de trazar la ruta a mi gusto.
Quién sabe si estoy preparado o no. Sólo con el tiempo podré decirlo.
Por ahora sé que, a lo largo del camino, se me han ido cayendo los amigos.
Mira, ahí va uno. Ahí va otra, y ahí otro. Ah, a ese sí que no me esperaba verlo, manchado de barro y hierbajos. (el pasado se pudre entre polvo, lágrimas y semillas entre zarzas).
No entiendo qué estoy diciendo. Nada tiene sentido, y tú estás a un lado, fornicando con mi mente. Os miro impasible, como he observado a esos cadáveres de amistad y momentos perdidos.
Nubes y nubarrones, negros y grises, y pájaros anunciando el fin de un mundo. Nubes ligeras, cargadas de naranjas y fuego si miro hacia el mar. La tarde cambia un cadáver por un bebé. La luna estará de parto esta noche. Como cada noche.
Bendito el sol nuevo, que traerá nuevos motivos para que yo escriba.
domingo, 20 de junio de 2010
sábado, 19 de junio de 2010
Te prometo, te juro que me encantaría poder decir: "un beso lo cambia todo". ¿Te imaginas que fuera cierto? No, ya sé que no lo haces. Yo tampoco; a estas alturas, no corro si no veo la pelota volando.
No me malinterpretes, un beso es relevante; pero nadie muere, ni sube al cielo y baja chorradas cursis que brillan y tienen forma de corazón, ni suena Unchained Melody si te estás enguarrando de barro. La vida no es así.
Leer cambia muchísimas cosas. Leer sobre, qué sé yo, tardes de lluvia y ventanas golpeadas en cada entrada de blog; sobre canciones que desconozco y no me apetece conocer; en fin, leer más de lo que realmente querías.
Escribir aún cambia más cosas. Reconocerme esto y aquello, aceptar que no podré hacer eso ni lo otro, y que lo de más allá queda demasiado lejos como para planteármelo. Escribir para mí mismo en un blog porque me gusta saber que sólo una, o dos, o tres personas como máximo entenderán realmente de qué he estado escribiendo.
Un beso no importa nada. Leyendo, descubres mucho.
Escribiendo, lo sueltas todo.
viernes, 11 de junio de 2010
Es bonito pensar que somos dueños de nosotros mismos. Que nada nos afectará más allá de lo que nosotros permitamos que nos afecte.
Pero, en el fondo, la verdad es diferente.
La verdad duele; es jodida.
¿Qué pasa si un día, sin casi venir a cuento, un desconocido nos dice que tenemos una enfermedad crónica? El Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) nos destruye por dentro lenta, cruelmente. Nos apaga con el paso de los años, hasta que al final nos desvanecemos.
Tan débiles. Tan solos.
Pero, ¿qué es la vida? Es una pregunta grande, enorme; yo jamás me atrevería a contestarla. Sería estúpido, e inútil.
Sólo... Solo, me da por pensar.
Pensar que la vida no hace más que apagarnos lentamente, día a día. Tenemos asumido que vamos a morir y, cuando por fin lo hacemos, no nos da tiempo de darnos cuenta de la cantidad de cosas que nos han hecho perder el tiempo.
Si murieses mañana, tú, amigo que lee y existe y no existe, porque no estás aquí y en cambio te hablo; si murieses mañana...
"La vida es eso que pasa mientras nosotros hacemos otros planes." - John Lennon.
domingo, 23 de mayo de 2010
viernes, 21 de mayo de 2010
Diario de un anoréxico
Qué, el título impresiona, ¿eh? Era para llamar vuestra atención, simplemente. El caso es que en las últimas dos semanas he experimentado un descenso considerable de mi peso. Antes, 85 kilos aprox.; ahora, 76 kg aprox y bajando.
¿Es porque no como? No. ¿Es porque como a desgana? Sí, eso sí. No sé por qué, pero me canso de comer en seguida. Doy dos mordiscos y pienso "pero qué más me da, si el resto de plato va a saber exactamente igual que esto".
Mi capacidad estomacal, en consecuencia, se ha visto reducida en un 80%, más o menos. Donde antes me cabían 250 gramos de spaghetti con su salsa de queso y crema de leche (es una burrada de spaghetti, os animo a que lo comprobéis un día) ahora me cabe una patata hervida con un poco de judía tierna, o un bocata vegetal pequeño con lechuga, queso fresco y tomate.
Conclusión, mi estómago ha sufrido el mismo cambio que mi paciencia: donde antes aguantaba carros y carretas, ahora me levanto y digo "que te jodan".
martes, 11 de mayo de 2010
Hay momentos en los que no te salen las palabras. Estás ahí, con tus esquemas mentales por los suelos y lágrimas en el aire. Pero esto era un concierto, ¿no? Tenía que ser una fiesta, joder. Una puta fiesta.
Y lo fue; de hecho, lo fue. Te reíste mucho y a menudo. Excepto mientras... Pero eso no ocupó la mayor parte de la noche. A ti se te hizo eterno, ¿eh?
A las 3:30am, cierras los ojos en la noche íntima de tu cuarto, y no puedes dormir. Cómo vas a dormir, si estás borracho y han pasado demasiadas cosas en demasiado poco tiempo. Estás sobrepasado. El mareo se debe a eso. Bueno, y al par de litros de alcohol que navegan por tus venas.
Mañana, todo esto no será más que un recuerdo. Un recuerdo de mierda, que te amargará el resto de la semana. Feliz mayo, compañero: bienvenido de nuevo al mundo de los mortales.
miércoles, 5 de mayo de 2010
El renacimiento (primera parte)
Voz triste, de niño: Como te iba diciendo, en ese capítulo de Padre de Familia Brian dice que los perros viven con un propósito de forma instintiva. Ni siquiera se lo plantean jamás; se pasan la vida convencidos de que lo que están haciendo y la manera en que lo están haciendo es la adecuada.
Qué fácil ser perro.
No sé, Ane, he pasado un mes jodido, bastante jodido. De hecho, aún no estoy recuperado del todo: supongo que me llevará un tiempo acostumbrarme de nuevo al ritmo universitario, aunque sólo quedan 5 semanas de clases y tampoco puedo hacer mucho más aparte de apretar los dientes y tirar p'alante.
Voz segura, de mujer: Hay mil caminos diferentes. El mundo está lleno de ellos, y todos llevan a un mismo sitio. Un día u otro moriré. A partir de aquí, sabiendo esto con seguridad (¡al menos de algo podemos estar seguros!) sólo puedo decir que es mi deber disfrutar de cada momento como si fuera el último.
Y si eso implica ser consecuente con mis decisiones, y seguir con Derecho... Pues eso es lo que hay.
Voz tranquila, de narrador: A veces, un café y una buena conversación despejan más dudas que mil noches en vela.
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